Aries representa la agresividad, el deseo
de afirmación viril , la violencia,
el ímpetu y la fuerza brutal necesaria,
a menudo, para defender el entorno en el
que el hombre vive.
A Aries le corresponde la primera casa del
Zodíaco, que encarna la personalidad
en el estado puro. Representa el nacimiento,
que es siempre un acto violento. Quien nace
con el Sol, en este signo, es valiente,
intrépido, pero también informal
en el trabajo, intolerante y a menudo agresivo.
Suele ser impaciente, lo quiere todo al
instante. Ataca con furia, a menudo ciega
e irracionalmente, quemando etapas e infravalorando
las dificultades.
Saturno, símbolo de lo racional,
hace que los Aries sean poco reflexivos
y con poca capacidad de concentración,
defectos que compensan con el deseo violento
de alcanzar las metas por ellos fijadas.
Si el obstáculo es demasiado grande
para ser superado, Aries cae en frustraciones
profundas y en estados de pesimismo. Su
vida está caracterizada, de hecho,
por períodos de optimismo que alternan
con períodos de desaliento.
Su comportamiento está dominado
por la inestabilidad, cambios bruscos,
por la emotividad, por la tendencia al
riesgo. Es el signo de la cólera
imprevista, de quien quiere quemar en
un instante todas sus energías
potenciales.
:: Rupturas imprevistas ::
Valiente y generoso, pero también
deseoso de independencia se convierte
en un ser intolerante cuando se ve sometido
a algo o a aspira a ser algo importante.
Sólo puede alcanzar sus ambiciosas
metas si los demás aspectos de
su carta natal le confieren la coherencia,
el razonamiento y la capacidad de reflexión
indispensables para llevar a buen fin
empresas que tienen necesidad de un espíritu
paciente.
De otro modo sus éxitos tenderán
a ser imprevistos y de corta duración,
con el peligro de estar dando siempre
pasos en falso, por su tendencia a confiar
excesivamente en sí mismo.
Su comportamiento es autoritario: ama
el orden, la ley y respeta toda forma
de estructura jerárquica. Proyectado
siempre hacia el futuro, tiene poca memoria
y olvida fácilmente.
Tiene predisposición a la aventura,
a los accidentes, a las luchas, combates,
rivalidades, gastos excesivos, enamoramientos,
pasiones devoradoras. Tendencia a la vida
ruidosa, inestable, palpitante, febril,
a los excesos y al desorden.
En el plano afectivo le gusta dominar
a su pareja, es apasionado y sentimental,
pero a menudo incapaz de una relación
profunda. Se muestra casi siempre inconstante,
viviendo muchas pasiones que quema en
poco tiempo y que resuelve con rupturas
imprevistas.
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