Los nacidos bajo este signo poseen una
doble y mutable naturaleza. El Sagitario
está dominado por el deseo de cambio
para conquistar situaciones siempre distintas
y vivirlas con alegría.
Las disposiciones extremas de este signo
doble son muy acentuadas:
Si el tema es armónico en su carta
natal, el sujeto tiende hacia un conformismo
confortable. Asimila las buenas maneras,
se acomoda a las costumbres establecidas,
es partidario de la legalidad, del orden
y las convenciones sociales.
Un ser abierto, eufórico, que se
sabe mover, recto, leal, caballeroso,
amante del prestigio y la honorabilidad.
Si el tema es disonante en su carta natal,
tiende a la independencia extravagante,
a la rebelión. Instintivamente,
se levanta contra las reglas de su medio
y se comporta como un inadaptado que rompe
las ataduras.
Su necesidad de emancipación domina
ante todo. Pasiones imperiosas, impulsos
audaces, coces fogosas de un pura sangre...
Si es extrovertido, tiende a la aventura.
Es deportista, le apasionan los viajes
y la búsqueda de nuevos horizontes.
Si es introvertido su impulso se dirige
hacia el conocimiento, la cultura, la
religión, la perfección
de sí mismo. Apunta hacia un ideal,
una sabiduría al final de su viaje
interior.
:: Prestigio y respetabilidad ::
Sólo la carta natal puede revelar
la orientación que tomará
su personalidad. Cuando los aspectos son
en su mayor parte armónicos, conforman
un individuo respetuosos de las reglas
con un comportamiento fundamentalmente
honesto y sereno, siempre a la búsqueda
de ambientes confortables y seguros.
Este signo corresponde a la novena casa
del Zodíaco, que representa el
desapego del ambiente inmediato y la aspiración
hacia horizontes más amplios tanto
físicos como mentales.
En general Sagitario es una persona jovial,
serena, que pretenden conseguir sus objetivos
con ideas innovadoras, pero no demasiado
revolucionarias o destructivas.
En este signo pueden encontrarse sujetos
que por su dualismo pueden representar
mejor que los demás al hombre en
su compleja realidad.
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